4 minutos de lectura · Jose Mari
Es septiembre, el instituto se llena de profes, los pasillos siguen vacíos y todavía, ingenuos de nosotros, albergamos la idea de que este curso sí va a salir como lo hemos pensado. En Formación Profesional esa ilusión llega acompañada de una lista de tareas: grupos con matrículas aún sin cerrar, horarios que hay que cuadrar, empresas a las que toca volver a llamar, programaciones que no se escriben solas, un aula taller que hay que dejar en condiciones antes de que llegue el alumnado. Y entre todo eso, nuestras primeras reuniones de departamento.
De cómo salga la reunión de reparto de la carga lectiva depende en buena parte cómo vamos a organizar cada uno nuestro año de docencia.
La normativa
El Decreto 327/2010, que aprueba el Reglamento Orgánico de los institutos andaluces, recoge entre las competencias de los departamentos de coordinación didáctica la de proponer la distribución de las materias, módulos o ámbitos entre el profesorado, de acuerdo con el horario y las directrices del equipo directivo y atendiendo a criterios pedagógicos (art. 92.2.j).
La Orden de 20 de agosto de 2010, que desarrolla el Decreto, concreta los criterios para la asignación de enseñanzas. El departamento propone a la dirección la distribución de módulos, cursos, grupos y, en su caso, turnos, de acuerdo con el horario, la asignación de tutorías y las directrices del equipo directivo, atendiendo a criterios pedagógicos y respetando la atribución de docencia que corresponde a cada especialidad. Se procurará el acuerdo de todo el profesorado del departamento y, si el departamento no elabora la propuesta, la asignación corresponde a la dirección, oída la jefatura de departamento (art. 19.1). Y le pone fecha: antes del 8 de septiembre de cada año (art. 19.4).
Merece la pena que consideremos el verbo. La norma dice que se procurará el acuerdo. No lo impone, no describe cómo se alcanza y no dice qué hacer cuando no lo hay, más allá de devolver la decisión a la dirección. Ese hueco lo llena cada departamento con lo que tiene: pautas del proyecto educativo, por costumbre, antigüedad, buena voluntad y, a veces, nada de eso.
Preferencias y cesiones
Nadie entra a esa reunión sin preferencias. Módulos que uno domina, grupos con los que se está a gusto, un turno que encaja con la vida personal y familiar fuera del instituto, la continuidad con un segundo curso que se empezó el año pasado. Son razones legítimas, todas.
El problema es aritmético antes que humano: no todas las preferencias caben. Alguien va a «coger» un módulo que no había pedido, alguien va a «soltar» un grupo que le gustaba, alguien va a acabar con un horario «peor» que el del año anterior. Hay preferencias, siempre. Son necesarias las cesiones, siempre.
Y aquí está, en mi experiencia, el momento más delicado del curso. Incluso las reuniones más organizadas con los profes más abiertos se pueden torcer desastrosamente. Un departamento que funciona es un sitio donde la gente, normalmente, coopera. Pero también, qué duda cabe, un espacio en el que el posicionamiento firme y la cesión han de alternarse. Si alguien desbloquea se anota, se agradece y se compensa el año que viene. De lo contrario, una cesión continua e invisible se convierte en agravio, y el agravio no se va en septiembre: se queda debajo de las relaciones profesionales y reaparece meses después en sitios que no tienen nada que ver: en una sesión de evaluación, en un tema colateral de una reunión de equipo docente o en quién se ofrece para acompañar una salida.
Todo eso se decide en una mañana, con prisa, con jefatura de estudios esperando el horario y con muchos aspectos organizativos todavía moviéndose. Ese estrés precipitado puede conducir a una tensión no deseada. Bajo mi óptica, mientras el reparto no sea total y efectivo, este sistema revisable de preferencias y cesiones sigue operando para todas las personas que componen el departamento.
Simulador de carga lectiva
El simulador de carga lectiva que he configurado es una herramienta, en mi opinión, útil a este efecto. La he hecho para el profesorado de nuestra familia profesional y la dejo publicada para quien quiera usarla.
Permite elegir la atribución docente, los ciclos formativos ofertados y el curso, e ir marcando módulos y ver en cada momento cuántas horas llevas contando con las reducciones que correspondan: mayores de 55 años, reducción de jornada, equipo directivo, coordinación dual, jefatura de departamento.
Lo que me parece más útil no es el resultado, sino lo que pasa antes. Frente a una preferencia inicial rígida, preparar la reunión con dos o tres combinaciones ya calculadas disminuye el clima de tensión y favorece la apertura y la flexibilidad hacia diferentes configuraciones.
Espero que sea útil y te ayude en este feliz, así te lo deseo, inicio de curso.
Jose Mari.
Abrir el simulador de carga lectiva
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